Venezuela, un paraíso que no se puede olvidar.

Si hay un país que tiene mezclas a montón, es Venezuela. Y no os lo digo porque soy Italo- Venezolana, os lo digo porque he tenido la oportunidad de viajar y conocer otras culturas, otras miradas, otros sabores, otros colores, de pronto me he encontrado con la mente  más abierta, soy más tolerante, comprensiva y os puedo asegurar que entiendo un poco más al mundo.

Venezuela con su increíble diversidad geográfica, su visible mestizaje y una tierra que vibra por su gente es sin duda el mejor cóctel caribeño.



Y sí, es emocionante como otras culturas pueden  apropiarse de nuestra personalidad, y enriquecer en muchas maneras nuestro ser. Nos llenan de muchas experiencias y nos hacen más sabios a medida que el tiempo pasa. Hoy os quisiera contar un poco, de esta tierra que sin duda, es un paraíso para quién lo visita por primera vez, y es una mezcla de emociones para quiénes hemos vivido allí.



Venezuela enamora sobre todo al extranjero, porque sabe ser anfitrión . Es común que un extraño os ofrezca café y os pregunte toda vuestra vida. No por husmear, sino porque al venezolano le encanta la cercanía, la familiaridad. Es como si para entender algo o a alguién tiene que tocarlo, estudiarlo, observarlo e invitarlo a su mundo para describirlo luego.





Ya con ese primer encuentro os sentís de maravilla y como en casa. Y cuando conocéis sus paisajes, os juro que es como enamorarse de nuevo. Venezuela es un pequeño paraíso donde podéis quedaros mudos viendo un atardecer en las playas más hermosas que habréis visto, o por un pequeño pueblito con el calor y la brisa discutiendo por quién se queda más tiempo en vuestro cuello. También hay desierto, donde podéis caminar descalzos y sentir que estáis en el sahara, pero a pocos kilómetros os encontraréis con un señor vendiendo helados y que si sospecha que no sóis de ahí de seguro os contará un poco  del lugar.

Venezuela os da cariño con sus paisajes y con su gente. Yo sentí que volví a nacer cuando me adentré en el Amazonas, no podéis imaginar la energía que allí se concentra. A más de uno se le ha ido el aliento con esos paisajes y esos contrastes en el cielo. Naranja y azul en Barquisimeto, las montañas en Valencia, las playas de Aragua y la costa, el calor de los llanos y como ya os mencioné la selva increíble del Amazonas. Y eso solo para resumir todos los tesoros que no alcanzan una vida para mirarlos y disfrutarlos todos.






En Venezuela se quedaron muchos extranjeros, enamorados de algún sitio. Por eso es muy común encontraros con muchas mezclas de culturas, muchos hijos de esos extranjeros enamorados que terminaron naciendo y creciendo en ese país que hicieron suyo. Yo soy un ejemplo de muchas de esas familias que forjaron un hogar hermoso en un país próspero y bonito y aunque la historia ha golpeado un poco, el futuro sigue y la esperanza de volver a visitar ese paraíso hermoso no cesa,  una muestra son los miles de venezolanos por el mundo con talentos maravillosos haciendo alarde de su buen carácter .

Yo me siento muy orgullosa de mis raíces y de toda la gente que sigue manteniendo una sonrisa y el optimismo tatuado en la piel, el carácter venezolano es risueño por naturaleza, y como no serlo con todas las bondades que ofrece y aunque actualmente no es un país que pueda recomendar para iros de viaje por su problemática política y económica si os puedo decir que Venezuela ha sido y será ese lugar con magia que no deja indiferente a nadie.



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