Bayas de Goji ¿El secreto para no envejecer?


Quizás ya habéis escuchado hablar de la bayas de Goji, pero si no os suena, son pequeños frutos rojos de origen chino que ahora casi todo el mundo está utilizando para acelerar la pérdida de peso. Sin embargo, entre sus beneficios también están sus propiedades hidratantes y antiedad que son utilizados en el mundo de la cosmética, ya que contiene muchísimas vitaminas, minerales y antioxidantes que son claves para regenerar las células que conforman la piel.

Existen en Asia abundantes leyendas sobre el Goji. Estas bayas son tan veneradas, que en todo Asia central se celebra cada año una fiesta en su honor que dura dos semanas, además es el alimento que utiliza la medicina tradicional china para recuperar el chi o energía vital. De hecho, el pueblo de los Hunzas, habitantes de los valles de la cordillera del Himalaya donde crecen estos frutos, son conocidos por ser el pueblo más sano y feliz de la Tierra. De hecho, su notable salud y su excepcional longevidad siempre han llamado la atención.


Existen estudios que han demostrado que sus antioxidantes actúan en la piel, frenando procesos oxidativos y promoviendo la síntesis de colágeno. Muchos de sus defensores aseguran que previenen la aparición de arrugas y atenúan la visibilidad de aquellas arrugas más marcadas y profundas, protegen la piel de los rayos solares y favorecen la regeneración celular de los tejidos más dañados. Devuelven a la piel la elasticidad, flexibilidad, luminosidad y juventud perdida.

El caso es que fui hacerme una limpieza facial y después de varios pasos la esteticista me comentó que me pondría una mascarilla de estas bayas y además me explicó todas las propiedades antes explicadas que las hacen tan demandadas en la actualidad.

Lo sé, suena maravilloso y casi muy bueno para ser verdad. Pero me animé a medias, os explico, es que lo ideal es colocarla en todo el rostro, ojos incluídos y mantenerla durante 20 minutos apróximadamente. Este procedimiento no es apto para personas inquietas como en mi caso o claustofóbicas ya que esta práctica puede llegar a agobiar un poco.


Lo cierto es que luego de pasar por el vapor para abrir los poros y realizar la limpieza del rostro, la mascarilla es realmente refrescante, es bastante pastosa pero es de agradecer la sensación fresca y un poco pesada de su textura que después de cierto tiempo encima de la piel comienza a secarse sin dejar de ser suave como sucede con otras máscaras que se tornan como lija.

Quiero decir que mi experiencia al quitarla fue altamente positiva y de forma inmediata, la piel la noté con mucha más elasticidad, suave y profundamente hidratada, también tengo que comentar que luego se utilizan otros productos que ayudan a que este proceso sea más efectivo, que añadiéndola sola.

Os recomiendo después de cualquier limpieza facial intentar mantener limpio el rostro de maquillaje por lo menos las siguientes 24 horas con el fin de que todos los productos previamente utilizados sean totalmente absorbidos.

Nuevamente agradecer al Centro médico  estético Maria José Sánchez y esta vez a la esteticista Anais García por la explicación y la atención.

Espero os haya gustado este post,  hasta la próxima .😊