Disciplina afectiva 1-5 Años




Tengo un hijo de 4 años, recuerdo que todos me decían antes de cumplir los 2 años que ya vería lo terrible que sería con esa edad porque aparecían los tan temidos berrinches. Llegaron los 2 años y debo decir que era adorable, pero cuando llegó a los 3 años nos pareció que había tenido un año para acumular todo lo malo y así entrar con ganas en el mundo de gritos, lloros y pataletas.  

Si estáis leyendo esto, entiendo que tenéis un hijo y seguramente como todos los padres comprometidos sentiréis la necesidad de obtener  un poco de orientación para lograr sobrellevar situaciones generadas por ese proceso madurativo que tienen todos los peques y que no tiene edad de aparición por lo que a mi experiencia se refiere, en unos aparecen a los 2 en otros más temprano o más tarde.


En cuanto a crianza y disciplina, hay muchas opiniones variadas, pero calma, que también hay muchos tips que realmente funcionan, y si uno falla podéis pasar directamente al otro, hasta encontrar un método con el que os sintáis cómodos y vuestro hijo pueda lograr gestionar sus emociones.


Llenaros de paciencia y ser consistentes

Es una de las primeras cosas que se debe intentar. Ser consistentes, a veces porque os desesperáis, le dais una galleta o le entregamos lo que quiere para que deje de llorar y esto no funciona porque le estáis enviando mensajes confusos. Es importante ser firmes y sobre todo cumplir lo que se dice. Si ya habéis dicho no, pues es no. Los niños necesitan mensajes directos, yo me he equivocado muchas veces en este punto y seguro me pasará otras tantas veces más, pero hay que evitar caer en la tentación de cambiar nuestra primera decisión porque hemos visto una sonrisa, o un "no lo vuelvo hacer", tener firmeza es esencial si queremos crear límites en nuestros pequeñajos.
 Lo que sembréis hoy, lo cosecharéis en acciones mañana y os sentiréis muy orgullosos de no haber cedido.


Evita la palabra "No"

Claro, al menos que vuestro hijo esté en peligro. Pero para cosas cotidianas que no atentan contra su seguridad, por ejemplo si se está quitando los zapatos en la calle, en vez de decir "No", probar con decir "espera que lleguemos a casa". De esta manera él no percibe prohibición, percibirá una opción diferente . Ser positivos a la hora de guiarles y seguramente evitaréis muchas frustraciones.

 Razonar con él

Esto que quede muy claro, durante un berrinche es imposible, así que esperar a que se tranquilice para intentar explicarles que su comportamiento anterior no ha sido el correcto por la razón que sea. Incluso desde pequeños, podemos comenzar a razonar con ellos . Los primeros años lo mejor es insistir pero crear  un hábito de comunicación verbal o no verbal es fundamental . Aunque creáis que no os entienden, la manera en cómo le hablamos les hará sentirse seguros o no

 Las emociones de un niño son tan intensas como las de un adulto y por eso es importante teneros como guía para aprender a conocerse, aceptarse. De los 3 a 5 años podéis razonar y negociar con él a través de las consecuencias, partiendo siempre desde su experiencia ya que no puede prescindir de ella.






Dejad que se desahogue sin vosotros perder la razón

Si en medio de un berrinche, os supera la situación lo mejor es dar el mando al compañero y si estáis a solas con el niño , salir un momento del entorno y respirar para calmaros, es importante recordar que vosotros sois los adultos y que el peque os necesita. Si perdéis la paciencia y comenzáis a gritarle, seréis dos niños en vez de uno y entraréis en un bucle peligroso. Dejad que se desahogue y una vez se calme prestarle la atención debida, esto facilitará que el niño pueda distinguir sus sensaciones y emociones durante y después del berrinche. Que un niño tenga un berrinche no es malo, simplemente carecen de las palabras o habilidades para expresar su rabia y frustración. Cuando se calme ser empáticos , hay que explicar que habéis entendido  que algo le ha enfadado y que estáis dispuestos a ayudarle para que no vuelva a ponerse así, a mi me funciona mucho hacerle fiesta cuando vuelve a su estado normal de felicidad reiterando a que se está mejor con una sonrisa que llorando y por lo general parece entenderlo, con esto  busco validar sus emociones y que pueda llegar a comprenderse. He aprendido que muchas veces algo que para nosotros es insignificante para mi hijo es muy importante y hay que respetar lo que sienten.

Llenaros de mucho amor, compasión y paciencia con vosotros mismos

Conoceros y amaros ,  ¿Por qué? Porque que la inteligencia emocional con la que os manejéis con el resto del mundo marcará el modo en cómo os comportaréis con vuestros hijos. Tener un buen autoestima hace bastante y da ejemplo a vuestros peques, preocuparos de no pasar vuestras frustraciones a los niños , sentiros bien y todo marchará con naturalidad.